viernes, 27 de abril de 2018

TENGO ALGO QUE CONTARTE (24)

Correspondencia entre dos mujeres.

La Habana, 21 de abril del 2018

"Otro abril querido"



Ay, amiga mía, cuánto tiempo he tardado en contestar tu carta, la que como siempre me llena de enorme alegría y buenas energías, y también agradecer con ello que me saques de lo cotidiano y me des una vez más la divina oportunidad de platicar contigo y nuestros amigos.

Se me ha acumulado mucho por contarte, tanto como para llenar diez cuartillas, pero no, no te asustes, trataré de ser breve. Sé que todos andamos y las mujeres, en particular, con una mochila de asuntos pendientes. Han sido meses en que se han producido eventos muy importantes en la vida de mi país y bueno en la mía también, sobre los cuales trataré de sintetizarte más adelante. 

Antes de avanzar, quiero aprovechar la posibilidad de este espacio, para agradecer la invitación que me hiciera amablemente el Núcleo Paulo Freire de la Universidad de Girona, a instancias del profesor Sebas Parra y los compañeros de la Guerrilla Comunicacional lo que me permitió visitar Girona, que me encantó, y desde allí moverme a otras ciudades y profundizar en la vida, historia, valores culturales y actualidad de Cataluña.




A los compañeros de La Guerrilla Comunicacional le debo la feliz idea de titular los conversatorios en diferentes lugares bajo el título “Cuba Feliz”, iniciados todos en Girona con la presentación de imágenes que sirvieron de pretexto o fundamentaba lo que en palabras expliqué.

Guardo tan buenos recuerdos y gratitud de tanta gente buena, buenísima, que no puedo mencionar nombres, por temor de que la memoria me traicione. Fue muy linda y solidaria experiencia porque en los encuentros y recorridos ofrecí una visión de las complejidades y retos que enfrenta mi país, en especial, con posterioridad a la toma del poder del ilustre presidente Donald Trump, pero también acercarme a la riquísima historia catalana, de la actual confrontación política, los problemas con la emigración  y los retos que impone su integración a ese país, más todo lo que la solidaridad y el abrazo que muchos de ustedes ofrecen para calmar a la gente que dejan atrás su tierra, cultura y familia. 

Admiro, me conmueve y siento un gran respeto por la solidaridad desarrollada por personas que actúan en el entorno de una sociedad que alienta el egoísmo. Constatar los esfuerzos personales, a través de pequeñas redes, para sacar adelante apoyo a causas lejanas, es muy de admirar. Cuba está consciente de ello y agradece. En cada recuento importante en la isla se reconoce el papel de la solidaridad internacional en estos duros años de bregar revolucionarios. Por acá se practica el internacionalismo y la colaboración sur-sur como vía de compartir lo que tenemos que casi nunca nos excede.

Me encantaron tus comentarios y del grupo de compañeros asistentes al 39 Festival del Nuevo Cine Latinoamericano. Pienso que describes con mucho acierto el ambiente que se arma en La Habana en torno al mismo. Es cierto que los públicos de diferentes edades y profesiones colman las entradas a las salas de cine, como también a las conferencias de los artistas y productores. Se crea toda una magia en torno al celuloide. 




Me sentí muy feliz que pudieras asistir junto al grupo fílmico de la Guerrilla quienes participaron activamente en el Festival. A todos los sentí felices, entusiasmados y expectantes de la resonancia que tendría la película ”LEO A LA VIDA” de la productora LGC.

Asistí a la presentación de la película y doy vívido testimonio que fue una presentación muy exitosa. La sala estuvo a tope, con mucho público sentado en las escaleras por estar cubiertas las localidades. El trabajo presentado rebasa el marco del homenaje a la maestra cubana Leonela Relys, autora del programa universal de alfabetización “YO SI PUEDO”, el que ha permitido llevar adelante la alfabetización en numerosos idiomas y dialectos, a varios países de diferentes latitudes.




El tema del analfabetismo político se aborda con sagacidad política y arrojo intelectual, así como se evidencia que es una derivación inescrupulosa del anterior, que excluye a un segmento nada despreciable de la población mundial, de luchar conscientemente por sus derechos humanos y justicia social. Ellos no cuentan con los conocimientos indispensables para avanzar en sus empeños. Viven excluidos, en la oscuridad de la ignorancia y justo la película visibiliza y llama la atención a pueblos y gobiernos, en torno a este negativo fenómeno del cual son máximos responsables los gobiernos. 

Diciembre en Cuba se ha convertido paulatinamente en un mes de la cultura cubana e internacional. Previo al festival de cine, tuvieron lugar dos eventos relevantes que mueven mucho público: el Festival Internacional de Artesanía y el Festival Internacional de Ballet. Este último, además de exhibir los mejor del ballet cubano, distinguido, por su estilo y ritmo, dada la formación que ofrece la Escuela Nacional de Ballet, convoca a La Habana a coreógrafos y bailarines de lo mejor de la danza mundial.

La artesanía cubana exhibe lo mejor de su producción en el año, que viene evolucionando en la presentación de productos, que sin abandonar lo artístico y autóctono, son útiles para el arreglo personal, dígase vestuario, carteras, zapatos, bisutería etc. y la producción de mobiliario para el hogar, de muy buen diseño. Ello ha incidido favorablemente en el refinamiento del gusto de la población, el que sin abandonar lo autóctono se alinea a corrientes de otras latitudes. Se realizan pasarelas de modas auténticamente cubanas y se presentan montajes para cada pieza del hogar, algunos de ellos desarrollados con material reciclados. A este evento asisten fundamentalmente países latinoamericanos y de Asia, pero el protagonismo por ser país anfitrión lo tiene lo cubano.

Diciembre cierra sus días con conciertos de las mejores orquestas de música cubana que propician el baile y la alegría a todo lo ancho y largo de la Isla. Los artistas concertistas, tanto solistas como agrupaciones de jazz, música de cámara, las sinfónicas, y otras, ofrecen muy buenos conciertos con el pago de reservaciones a bajo costo. Son acciones promovidas y financiadas por el Ministerio de Cultura. Y en crecientes ocasiones asumidas por las propias agrupaciones.




El pasado fin de año me fui con unas amigas al Teatro José Martí, antiguo teatro Chacón, fundado a mediados del siglo XVIII, lujosamente restaurado, a disfrutar de un concierto del reconocido pianista cubano Chucho Valdés, premiado en múltiples ocasiones por los premios Grammy. Las entradas estuvieron por la módica suma de 25 pesos cubanos, el equivalente, más o menos a 1 CUC, divisa nacional equivalente a 1 USD o 0,80 euros.

Sí, la cultura se defiende y se ha mantenido incluso en momentos de profunda crisis económica. Recuerdo ahora que un día del año 1993, con la ciudad a oscuras, se hizo una presentación de la zarzuela Cecilia Valdés, basada en la novela costumbrista de Cirilo Villaverde, sin aire acondicionado y con el 50% de la iluminación. A esa cita la mayor parte del público fue en bicicleta porque el transporte público estaba restringido por falta de combustible, pero se ofreció la función a sala completa.

Esta filosofía de mantener la cultura se sintetiza en una frase espléndida de Fidel cuando en una reunión del consejo de ministros se discutía centavo a centavo, o céntimo a céntimo como dicen ustedes, el presupuesto para la alimentación y otras partidas afirmo “hay que salvar la cultura”. El aliento para el desarrollo, lucha y resistencia sólo se logra a través del desarrollo espiritual, alentando la sensibilidad y el gusto por lo bello, hermoso y trascendental lo cual nos permite mantener vivos los sueños y utopías, resortes del desarrollo.

En este abril querido se concentran muchos recuerdos de batallas históricas como la primera derrota de los señores imperialistas en Playa Girón en 1961. A las 5:30 de la tarde del 19 de abril de ese año, el comandante en jefe Fidel Castro dio a conocer la derrota de las fuerzas mercenarias y en las costas de la ciénaga, con la imagen del barco Houston de la flota norteamericana hundiéndose en llamas. Mientras esto ocurría, los alfabetizadores seguían inamovibles la batalla contra la ignorancia.

También otro 19 de abril, en este caso, de 1963 se formó la primera brigada internacionalista de médicos cubanos que partieron a ofrecer sus servicios a la hermana Argelia.

En este mes de abril de 2018 ha tenido lugar un hecho trascendental más: la trasmisión de poderes de la generación histórica de la revolución al relevo, en acto constitucional y en un sistema de democracia participativa, o sea, sin que mediaran campañas millonarias para respaldar al nuevo presidente, con plena tranquilidad ciudadana y con la mayor parte del pueblo, desde diferentes puestos, siguiendo paso a paso el desarrollo de la Asamblea Nacional del Poder Popular.





El pronóstico de “la gran prensa” fue de ruptura, revisionismo y de fragmentación interna, pero nada de ello sucedió. Fallaron, pero continúan fallando porque entonces afirman que no hay cambios, que existe inmovilismo, y sucede entonces que no nos ponemos de acuerdo porque los cambios que apetecen de Cuba es el desmontaje del socialismo, y estoy segura que no es los que exactamente quiere la mayoría de la población cubana.

Existe un respaldo interno, seguro, un acuerdo de las mayorías de ir venciendo unidos los nuevos retos y pienso que así será. También hay prestigio y reconocimiento internacional. No hay variante mejor para los cubanos. La propuesta liderada por los del frente, los Estados Unidos, es el neoliberalismo vencido por la historia y la pérdida de la soberanía e independencia tan duramente peleada y ganada.

En este abril, en estos mismos momentos la OMS, Organización Mundial de la Salud, y la OPS, Organización Panamericana de la Salud, deciden celebrar su Asamblea General en Cuba como reconocimiento a lo alcanzado por el país en materia de salud y la contribución realizada a otros países, se realiza la campaña de vacunación nacional y se confirma que la isla tiene completamente controlada la trasmisión madre/hijo del VHI y la eliminación de 19 enfermedades por el sistema epidemiológico nacional.

Los niños, adolescentes y jóvenes han concluido su semana de receso escolar y se aprestan a cumplir su última etapa en este año escolar, el 80 % de las familias que quedaron sin hogar por efectos del terrible huracán Irma ya tiene su casa concluida o con pocos detalles por concluir, reconstruidas lejos de las costas para evitar perderlas nuevamente, y continúan las brigadas de artistas y músicos sus visitas a esas comunidades seriamente afectadas y que hoy sus habitantes recuperan no sólo su vivienda sino su comunidad en muchas mejores condiciones.

Amiga, por poquito llego a las diez cuartillas, pero no quiero agotarte, ni a nuestros amigos tampoco y además quiero aprovechar que un vecino me dejara en la Basílica de San Francisco de Asís en la Habana Vieja que hoy da inicio al Festival Internacional de Guitarras, en la que actuarán numerosos guitarristas y entre ellos un andaluz.

Un abrazo y muchos besos,

La Habanera.



(*)Tengo algo que contarte. Correspondencia entre dos mujeres es una relación epistolar entre una mujer de La Habana y otra de Salt (Girona). La publicación de estas cartas se realiza con el permiso de ellas mismas que han confiando en La Guerrilla Comunicacional su publicación.

Si es la primera carta que lees puede ser que te interese leer otras cartas ya publicadas. En el menú de la derecha podrás encontrar todas las cartas publicadas. O si lo prefieres, puedes empezar desde el inicio en los enlaces que tienes a continuación:

Prólogo: Prólogo
Carta 1ª: Carta nº 1

miércoles, 14 de marzo de 2018

TENGO ALGO QUE CONTARTE (23)

Correspondencia entre dos mujeres.

Salt, 4 de marzo del 2018

"Ver para crecer"



Mi querida Habanera, 


qué especial me resulta esta carta. Estos días pasados nos hemos visto, nos hemos abrazado, nos hemos podido mirar a los ojos y ver mucho más allá de cada retina. Hemos paseado juntas por tu Habana del alma, saludado a tus personas queridas y comido los mejores frijoles dormidos que recuerdo, sin duda por estar hechos con ese inconmensurable amor y entusiasmo que le pones a todo. He visto tu reparto, tus vecinos, tu costa y tu poceta(1). Esa tribuna de roca y mar en donde os reunís para compartir el tiempo y arreglar el mundo, como socarronamente me dices. Llegar hasta ella no es fácil, hay un buen trecho de terreno rocoso, picudo y afilado; pero la recompensa de atravesarlo es ese hueco acuático en la roca, que te invita a acomodarte en él como si te abrazase,  con el solo propósito de llenarte de luz y mar; esos elementos que nos hacen soltar amarras mentales y quedarnos en el más puro estado basal, interior y sincero. Y así sin darnos cuenta, entre risas, espuma y sal, nos tuteamos.


He vivido tu realidad por unos días. La Habana acogía el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano y nuestra modesta aportación con Leo a la vida(2). Son 39 ediciones ya de este festival en una ciudad que recoge las miradas a través de una cámara de los más diversos pensamientos y creaciones. Lejos de alfombras rojas y glamours, vi colas de gente siempre en todos los cines para todos los pases. Me contaban que muchos espectadores se habían reservado unos días de sus vacaciones para esta semana. Porque eran muchos y enormes cines, varias sesiones diarias, y siempre había muchísimas personas de todas las edades dispuestas a ver cada proyección, no importaba género ni procedencia, era cine. Y en el cine, como en todo, hay que conocer cuanto más mejor para poder fabricar y escoger gustos, ampliar miradas y desarrollar la crítica. El precioso eslogan del festival “Ver para crecer” creo que resume este espíritu.

Todo ello no es posible sin una educación en y para la cultura popular, como ustedes hace ya tiempo que aplican. Pero también se necesitan políticas posibilitadoras para practicarlo, entre ellas, las económicas. La cultura, si sólo queda en teoría y no se puede vivir y disfrutar, tiene un vuelo corto. Allí me explicaban que cualquier ciudadano cubano podía adquirir unos pases muy asequibles y perfectamente asumibles para sus economías para asistir a un buen número de proyecciones; por lo tanto, a poder vivir y disfrutar el cine y seguir dándole a la cultura un vuelo largo y ocupando un buen lugar en sus vidas. 

Tengo que confesarte que envidiaba la situación. Sin querer, comparaba con nuestro país y me imaginaba un evento similar. Aquí, donde una entrada de cine de domingo equivale a poder comprar 3 litros de leche, 2 kg de arroz, 3 barras de pan, 1 kg de pollo y 1 kg de lentejas. En caso de querer ir al teatro, una entrada te puede alcanzar además para 2 docenas de huevos, 1 kg de sardinas y 8 yogures. Si se te ocurre ir en familia, o tan sólo llevar a algún hijo, multiplica kilos de pan, leche, pollo y sardinas por tantas entradas como quieras. Es fácil adivinar el desajuste que provoca en un presupuesto doméstico normal, ya no te cuento en los más apurados. Te he hablado en otras ocasiones sobre la precariedad económica en la que viven muchas familias de este país, con un 30% de niños en riesgo de pobreza, y en donde muchas casas pasan frío por no poder afrontar el gasto energético. Pues en este escenario, ya me contarás tú en qué lugar del ranking de prioridades queda el cine, o el teatro o el concierto musical. Hay muchos chavales que no han ido nunca (y lo que es peor, ni irán de seguir las mismas políticas), y no hay que ser muy lumbreras(3) para predecir cómo se va formando la pasión por la cultura en las generaciones futuras.


Todo esto pasa, entre otras cosas, porque hace un tiempo el gobierno gravó con unos impuestos altísimos el mundo del espectáculo. A pesar de las protestas del sector, se escudan en que si bajan los impuestos baja la recaudación y las arcas públicas se resienten. Malas lenguas apuntan que si el 80% de las proyecciones pertenecen a la industria norteamericana, es ésa la recaudación que no puede verse mermada. A veces, y mal que nos pese, las malas lenguas además de venenosas pueden ser ciertas. 

No sufrieron el mismo gravamen las corridas de toros. Supongo que no has visto ninguna; a mí que me tocó ver muchas en mi infancia, intentaré explicártelo. Es una plaza redonda y de arena rodeada de gradas; como los circos romanos de luchas entre hombres y fieras. En medio hay un hombre (el torero) vestido con ajustadísimas mallas de oro, plata y colorines que dejan siempre patente sus atributos viriles; una chaquetilla tiesa y corta con más oro o plata; camisa y corbata; un gorrito negro con una forma curiosa y de utilidad inexplicable (tiene el hueco para meter la cabeza en el centro y un moño postizo a cada lado); unas medias blancas y zapatillas como de ballet. Complemento obligatorio es una coletita de pelo postiza pegada al cogote. Pues así de esta guisa se planta a esperar con un trapo grande y rojo a un toro criado para embestir, en un juego de a ver quién pilla a quién. Como por fuerza y volumen el juego se presenta desigual, los ayudantes del torero, a pie y a caballo,  se turnan para ir clavando pinchos al toro,  hasta dejarlo como un acerico(4) de modista. Y así siguen, mareando al bicho con carreras y florituras hasta que el torero lo liquida con una espada que se clava por las cervicales. Si es hábil bastará con una estocada, pero en muchos casos habrá que repetir hasta que lo maten o se muera. Mientras tanto, la afición desde las gradas va jaleando la faena y la banda de música marcando qué tipo de pincho toca. Finalmente, en función de cuán lucido hayan sido los revoloteos del torero; cómo de precisas las puyas y agujeros varios; y cómo de mortífero el estoque, la afición y el jurado deciden el premio: las orejas y el rabo del infausto animal, que le cortan allí mismo y entregan al torero para que los pasee triunfal mientras unas mulas retiran a la bestia muerta y mutilada. Bucólico y poético ¿verdad? Te comento de paso que en Catalunya están prohibidas. 


Pues amiga mía, a este circo que le cuento se le clasificó como cultura mientras que el cine, teatro y música se quedaron en espectáculo de ocio. Los impuestos gravaron más al ocio que a la cultura, por lo que se incentiva más el placer de ver lacerar y matar a un animal que disfrutar viendo un Shakespeare o un buen Fellini. Por cierto, hace poco se le concedió el Premio Taurino ABC a la hermana mayor del rey (que no reina por ser mujer, una afrenta más de esta monarquía) por su defensa de la tauromaquia. La infanta, emocionada, afirmó que “torero,  aficionados y toro se reúnen en la plaza y se produce una obra de arte viva”.  Como puedes suponer, discrepo con esta señora hasta en las comas de la frase, pero ya ves, son pequeños indicios de cómo entiende la vida la clase dirigente de este país.

Un país que ya te contaba en qué mal estado democrático lo dejé cuando fui a verte. Volví empapada de cine, de mar, de frijoles y de amor, y me encontré la pésima situación corregida y aumentada. Recién llegada hubo elecciones autonómicas, impuestas por el gobierno central, en las que votamos más del 80% del pueblo catalán con derecho a voto, un éxito absoluto de participación.  El gobierno central hace meses que nos aplica un artículo constitucional de castigo (el 155 concretamente, que por lo visto hasta ahora nadie sabía para qué servia ni cómo se ejecutaba),  con el que interviene, cambia o desautoriza cualquier decisión que hasta ahora nos era propia. Gracias a esta dinámica tan reaccionaria e intransigente Catalunya aún no ha podido formar nuevo gobierno, básicamente porque los resultados de las urnas no son del agrado de quienes ordenaron la votación. Resulta que los primeros elegidos y  que ahora habrían de ser el nuevo gobierno catalán, están o presos o exiliados.  El gobierno central, lejos de reconocer que quizá fue un error, y que estas personas representan el sentir de millones de ciudadanos, ahora exigen la cuadratura del círculo y buscar soluciones inauditas a una situación tan kafkiana como la que han provocado. No aflojan en su desatino, y se apoyan en la alta judicatura (con gran número de sus miembros afines a la misma ideología conservadora) para solucionar en los tribunales lo que debería hacerse en el parlamento. Vaya, que ahora mismo gobiernan los jueces.

La censura que sufrimos durante tantos años, y que  pensábamos había quedado guardada en el baúl del desván para siempre, ha salido a  relucir con sus mejores galas. Rancia y llena de polvo, como todo aquello que no se ha movido del cuarto oscuro en siglos, pero con fuerza renovada y el mismo objetivo: silenciar a quienes no estén de acuerdo y al precio que sea. Amiga Habanera, tengo la sensación de haberme perdido alguna fracción del túnel del tiempo y haber vuelto al pasado de golpe, a ese pasado que no pensaba ni quería regresar. Ese tiempo tórpido y ponzoñoso en que cualquier acción, pensamiento o palabra que tuviese perfume a libertad y progreso quedaba aplastado bajo el zapato negro y represor de la dictadura más retrógrada. Palabras como diálogo, diversidad, argumentación o derechos humanos están cada vez más desdibujadas en este lienzo de vida, que cada día quieren teñir más de oscuro. Así por ejemplo veo estos días declarando ante el juez, casos tan tristes como maestros por haber comentado con los chavales la barbaridad del 1 de octubre (parece ser que si no se habla de una cosa, no ha sucedido); un hombre que se enfrentó a la policía armado con una nariz de payaso; un mecánico que se negó a reparar el coche de un policía que había zurrado a sus vecinos; raperos condenados por componer temas donde cantas vergonzosas verdades de altos dirigentes,… en fin, como puedes ver, no se les puede englobar precisamente en las categorías de asesinos, violadores o psicópatas, pero ahí están, acusados.

Fíjate hasta dónde llega la caza de brujas que llegamos a tener problemas incluso con el color amarillo. El pobrecillo, siempre tan tímido él en la gama cromática y ahora está en el candelero. Te cuento. Cuando encerraron a los presos políticos nació como símbolo de protesta y demanda de su libertad un lazo amarillo. Se llegó a prohibir en según qué personas, ocasiones y lugares, pero como la cárcel sólo puede retener personas y no ideas, estos lazos se multiplicaron en todos los tamaños y materiales imaginables, inundando solapas, bolsos, uniformes, árboles, farolas y balcones. La gente incorporó el amarillo a sus complementos invernales (guantes, bufandas, gorros, paraguas....), salpicando de un inusitado color el apagado gris del frío, pero que en realidad recuerdan cada día que estas personas siguen en prisión, y manifiestan la injusticia que supone.


Dentro de la justicia, diferente suerte corren algunos quienes defraudaron instituciones públicas y se enriquecieron gracias a su poder. Entre ellos gran parte de la cúpula del partido en el gobierno; el cuñado del actual rey (y cuñado también de la galardonada defensora de los toros), que trapicheó con millones de euros de operaciones turbias, evasión fiscal y ganancias personales sobre dinero público,… Pues se ve que todo esto en la lista de delitos va por debajo de las canciones de “injurias a la corona” y de la intención de gobernar un pueblo que votó optar por empezar de nuevo pacíficamente en otro país diferente, lejos de estas dictaduras retrógradas disfrazadas de modernidad. Como ves, todo son síntomas de una democracia enferma, muy enferma. Una democracia que sufre hemorragias grandes y constantes por donde se le va la vida, y en vez de aceptar transfusiones se limitan a poner una tirita y rezar un padrenuestro.

No Habanera, no quiero que mi país siga siendo así. Quiero poder vestirme de cualquier color sin tener que reivindicar la libertad ideológica con él; quiero poder oír todas las canciones del mundo digan lo que digan (después ya decidiré yo si son de mi agrado o no); quiero que nadie, y menos los poderosos, se apropien del dinero que nos corresponde a todos, y que probablemente ayudaría a que muchos no pasaran frío, hambre y exclusión del sistema; quiero ver cómo la lengua materna de este pueblo es protegida y potenciada, y cómo en la escuela es un vínculo cohesionador; quiero ver exposiciones de arte íntegras, sin que nadie retire las obras incómodas que les ponen en evidencia.

Sólo si podemos ver lo diferente seremos capaces de reafirmar y enriquecer lo propio. Me remito a esa maravillosa  frase que el Festival de cine tuvo por eslogan: “Ver para crecer”.

Hoy te envío un tremendo abrazo amarillo.

Vicentita



1.- En Cuba, depresión natural de la costa que se llena de agua por efecto de la marea (RAE)
3.- Persona que brilla por su inteligencia y conocimientos excepcionales (RAE)
4.- Almohadilla pequeña que sirve para clavar en ella alfileres o agujas (RAE)



(*)Tengo algo que contarte. Correspondencia entre dos mujeres es una relación epistolar entre una mujer de La Habana y otra de Salt (Girona). La publicación de estas cartas se realiza con el permiso de ellas mismas que han confiando en La Guerrilla Comunicacional su publicación.

Si es la primera carta que lees puede ser que te interese leer otras cartas ya publicadas. En el menú de la derecha podrás encontrar todas las cartas publicadas. O si lo prefieres, puedes empezar desde el inicio en los enlaces que tienes a continuación:

Prólogo: Prólogo
Carta 1ª: Carta nº 1



domingo, 3 de diciembre de 2017

TENGO ALGO QUE CONTARTE (22)

Correspondencia entre dos mujeres.



Salt, Domingo 3 de diciembre de 2017



UN HURACÁN SIN LLUVIA


Mi querida amiga, qué inmensa pena siento al leerla. No es justo que se les someta (y además, tan a menudo) a estas pruebas de destrucción y supervivencia. ¡Qué indecente resulta la naturaleza a veces!. Ésta debería fijarse más en quiénes anda castigando sin ton ni son y pensar en cambiar el rumbo y el tono de sus desaires.

Hoy siento un paralelismo extraño entre nosotras y nuestros entornos. Consulto el diccionario y entre las definiciones de huracán, leo: suceso o acontecimiento que causa destrucciones o grandes males. Quiero salvar ante todo las distancias de significado y desgracia (el Irma dejó muertes y  los muertos no son comparables con nada) pero le digo que en Cataluña, una vez más,  también estamos sufriendo los efectos de un huracán. Sin viento, sin lluvia, sin gigantescas olas, pero que está causando destrucción y grandes males.





Ya le conté alguna vez que esta tierra es peculiar. Desde mi pésima faceta de historiadora le daré algún apunte que nos sitúe. Hablamos de una tierra que ya en el siglo XIV, y aún con el régimen oligárquico de la época,  tuvo  Cortes y diputados con atribuciones fiscales y responsabilidades políticas. Después, en el curso del tiempo se irían sucediendo gobiernos y sistemas diversos, casi siempre determinados por las alianzas de poder del momento. Una tierra que en los años 30 del siglo pasado tuvo proclamada la república catalana y que sólo el golpe militar de Franco desbarató, aunque resistieron tres años como tal hasta que la  violencia de la guerra se impuso. Aún así, desde el exilio, los republicanos catalanes seguirían trabajando en el intento. 

Son gentes que han tenido siempre otra lengua, otras costumbres, otra manera de repartir las tierras y organizar las familias, de determinar sus leyes, de pensar y orientar sus escuelas,… No le voy a decir que mejor ni peor que otros modelos, pero en todo caso, distintos de sus vecinos del estado español. Y sobretodo, les son propios, transmitidos por generaciones y que impregnan en sus gentes el sentimiento de pertenencia a esta patria. Sentimiento que a lo largo de los tiempos ha ido empapando a muchas de las personas que fueron llegando de otros lugares del estado español o del mundo, también de las américas, instalando aquí sus trabajos y sus vidas.

Tras la muerte de Franco, España debía enterrar con él 40 años de dictadura y  reorganizar muchas cosas, entre ellas las territoriales. Se acordó un sistema llamado de comunidades autónomas, que equilibrase económicamente el país y diese cabida a las diferencias entre algunos territorios con lenguas propias, y en el caso de Cataluña, con una historia de soberanía y de gobiernos propios.  Se establecen las autonomías, en las que cada territorio se organiza a su manera, en la medida que se lo permite el estado, a través de una Constitución redactada por los vencedores de la guerra civil y aceptada como mal menor ante la presión de los poderes fácticos, y escoge a sus gobernantes, excepto el monarca que viene en el lote -el combo creo que dicen ustedes- constitucional, participando y rindiendo cuentas al gobierno central.





Así fue funcionando durante estos años, pero con un eterno cúmulo de barreras y desconsideraciones. Las últimas y más evidentes, provenientes del actual más que conservador gobierno,  cuestionaban el modelo escolar y lingüístico o las políticas económicas y sociales, por poner algunos ejemplos,… Ésto hizo crecer el descontento en buena parte de la población, más aún cuando la alternativa propuesta (e impuesta), era un giro en la lectura de la historia y una homogeneidad nacional española obligatoria que una buena parte de la población catalana nunca había sentido como suya. Las masivas manifestaciones de los últimos años con motivo de la Fiesta nacional catalana del 11 de septiembre, ejemplares en Europa, son una buena prueba de ello. 

En este punto, surgió el gobierno de Catalunya, con una mayoría de escaños de partidos independentistas como resultado de las últimas elecciones de septiembre de 2015, recogiendo el sentir de una buena parte de las organizaciones culturales y plataformas cívicas, así como de mucha gente ya harta de que ningunearan su pasado y su sentir como pueblo. Todos ellos promulgaban el derecho de la nación catalana a decidir su futuro como la mejor salida a este malestar. Así pues, este gobierno decidió preguntar a la población en un referéndum qué querían hacer; si les parecía bien o no volver a tener una república propia y poder empezar de nuevo a organizarse como país, sin injerencias de quienes no entienden que las diferencias no dividen, sino que enriquecen.

Pero al gobierno central no le pareció bien la consulta, que implícitamente suponía reconocer la soberanía catalana, y lejos de buscar propuestas o analizar las causas del descontento, sólo centró su política en una única dirección: prohibirlo. La única frase repetida como un mantra era: no habrá referéndum porque es ilegal. Se aferró como náufrago en el mar de la intolerancia al salvavidas de la ley constitucional. Una constitución del 1978 encorsetada y sin cabida para futuras reformas adaptadas al pensar y obrar de sus ciudadanos. Requisaron urnas ya compradas y  papeletas ya impresas; pusieron vigilancia policial para evitar repetirlas, y también en las sedes electorales. Imagínese, toda una exhibición de los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado  para evitar que un pueblo vote sobre su futuro. Fíjese que enviaron 10.000 efectivos policiales armados que tuvieron acuartelados en barcos en los puertos de Barcelona y Tarragona. Por cierto, uno de estos barcos  era un gigantesco Piolín con su lindo gatito, pero relleno de policías. Fue motivo de infinidad de chistes por lo inaudito de la combinación, y a pesar de convivir más de un mes, no supieron intercambiar papeles: ni a Piolín le salió bigote ni a los guardias civiles les inundó la ternura.





Pero amiga mía, los deseos de libertad y  la  dignidad de las personas no se les pueden abolir tan fácilmente, y ante el atropello de la cerrazón ideológica del gobierno central, aquí se abrió un campo abonado a la solidaridad, a la resistencia y a la esperanza.  Y el referéndum prohibido que no había de ser, fue. Se desplegó una estrategia clandestina popular en la que todos cumplieron brillantemente su papel asignado. Créame que la CIA y la KGB juntas son unos aficionados al lado de estas gentes que, sin recursos, pero con una inteligencia, creatividad, convencimiento y compromiso infinitos, lograron el domingo 1 de octubre hacer aparecer como por ensalmo las 6.200 urnas, con sus correspondientes 6.200 mesas, sus censos y sus 20.000 personas voluntarias para gestionarlas. Usted también se emocionaría al ver la cantidad de gente que pasó la noche previa dentro de las sedes electorales para que nadie pudiese evitar abrir por la mañana; cómo desde las 5 de la madrugada miles y miles de personas más se agrupaban ante los colegios electorales para proteger esa votación. Resultado: en el referéndum prohibido y duramente reprimido votaron más de 2’2 millones de electores, más de un 43% del censo electoral, respondiendo Sí a la República catalana un 90’18%, osea más de 2 millones. 

No obstante, esa demostración de entereza no sirvió para la reflexión gubernamental española. Ocurrió todo lo contrario y los policías que habían venido de refuerzo se ensañaron en una violencia indiscriminada y fuera de medida. Repartieron hostias como panes, cargaron con porras y balas de goma (por cierto, de uso prohibido en Cataluña) contra quienes estaban con firmeza, pero en actitud absolutamente pacífica, custodiando el bien más preciado de los demócratas, los votos. Los jóvenes intentaban proteger a los abuelos, los padres a los hijos, los bomberos a todos los que podían,....porque allá estaban todas las edades y condiciones en la misma piña. Mientras la gente no daba crédito a la barbaridad que estaban viendo: niños preguntaban porqué a su abuela se la llevaron al hospital a coserle la cabeza o porqué su madre volvió con moratones y magulladuras o porqué su padre perdió un ojo por una bala de goma. Difícil contestarles sin que la rabia enturbie ni la razón claudique. ¡Cómo explicarles que sólo estaban protegiendo una urna!. Mientras, los más ancianos lloraban plantando cara a los fusiles diciendo que había costado mucho tiempo, esfuerzo y dolor conseguir este derecho y no estaban dispuestos a que nos lo arrebatasen. Después de ese día, como usted puede suponer mi buena amiga, ya nada es igual. Ya nada será igual.





Y para redondear la faena llegaron las prisiones. Ahora tenemos a los líderes de los movimientos cívicos y a medio gobierno en la cárcel y el otro medio exiliado en Bélgica, todos ellos elegidos por el pueblo. Su delito: haber cumplido a rajatabla su programa electoral. Y una combinación de medidas de intervención económica, jurídica, comunicacional y represiva en sentido amplio están reduciendo los derechos cívicos y las libertades individuales a pura ficción. Como ve, la represión es la única arma con la que quieren combatir las ideas, y eso a la larga nunca funciona. La gente se afianza cada vez más en su lucha pacífica en la misma medida que el gobierno judicializa lo que no es capaz de gestionar políticamente. Finalmente el totalitarismo de los gobernantes españoles dio la cara tras muchos años de disfraz demócrata. Ahora ya no sirve esconderse tras la cortina de la transición modélica. Mire un detalle: en la mayoría de países europeos, dentro del elenco de partidos políticos siempre hay uno fascistoide o de extrema derecha, que bajo sus propias siglas compite con los demás entre el electorado. En España no. Aquí toda esta franja política está incluida en el partido que gobierna; a su derecha no hay nadie más. 

Son los mismos que aún ensalzan y recuerdan al dictador Franco, que protegen a los violentos intolerantes, que transforman su incapacidad de escuchar y entender en odio contra el diferente. Y aquí estamos, recibiendo y porqué no decirlo, intercambiando ese odio absurdo contra quienes han sido y deberían seguir siendo nuestros compañeros de viaje. Se están lanzando demasiados dardos envenenados desde la demagogia, untados de rencor y desprecio por el otro, y  muchas veces encuentran blanco fácil. Éso me duele en el alma. Pero también sabemos que ese veneno es caduco y antes o después dejará de surtir efecto. En este país hemos aprendido de mucha gente firmeza, inclusión y respeto; y esos valores créame que no son efímeros ni se liquidan así por las buenas.

Todos quienes compartimos tierra, trabajo, ilusiones, desgracias y esperanzas tenemos derecho a iniciar juntos y en libertad un nuevo trazado. Un país con una mirada más justa y más diversa, capaz de relegar la explotación, que no dé cabida a la corrupción, y las personas puedan crecer entre iguales. No sé si suena a utopía, pero visto el paño que gasta el gobierno español seguro que no nos hace un abrigo a medida ni confortable. Sólo añadir que mientras aquí se vulneraban unos cuantos derechos humanos, Europa se hacía la longuis, callaba o lo reforzaba directamente. Y es que en esta Europa hay tantos intereses (económicos, por supuesto) por defender amiga mía  que no se permiten hacer concesiones humanistas. Dicen que cuando los de abajo se mueven, los de arriba se caen, y claro, nos dio por movernos a un son diferente de los que rigen ahí arriba y no pueden permitir ni la más pequeña merma de su poder, del capital que defienden con uñas y dientes.





Alguna vez le hablé de las diferencias que sentí entre la tierra donde vivo y en la que nací. Provengo de Castilla y vivo en Cataluña. Durante mucho tiempo, la vida aquí me fue transcurriendo, y yo con ella;  intentando construirla de la manera más sencilla, plena y acorde con mis ideas. Pero sin comparativas entre origen y destino, porque nunca me planteé cotejar historias ni medir estimas. Saber quién eres y adónde perteneces es algo que no se responde desde  la razón. Entra en ese apartado tan íntimo que conecta tu cordón umbilical con tu masa cerebral que piensa y con tu planta de los pies que afirma, sin saber por dónde demonios te pasa el hilo conductor. 

Cuando llegué hace 38 años, me llamó la atención lo diferente que era la mirada histórica de las gentes de aquí respecto a las que yo dejaba. He pensado muchas veces en este tema, y saqué alguna conclusión muy personal.  Está claro que la historia discurre de forma diferente entre los dos territorios, que los regímenes, gobiernos y leyes se resuelven de forma distinta a lo largo del tiempo. Pero quizás hay que recordar que la historia la determina el pueblo (otra cosa es quién la escribe). Yo venía de una tierra donde la guerra “se había ganado”.  Donde se pensaba que la situación que se vivía era la mejor posible, donde no se hablaba de exilios ni memoria histórica, donde el franquismo tenía ubicado su feudo, porque en realidad seguía instalada una mentalidad feudal. Los grandes latifundios propiedad de los ricos permitían malvivir a sus súbditos pobres. Éstos les perpetuarían sus ganancias y a su vez estarían agradecidos de poder subsistir gracias a la bondad de los señoritos. 





Hay una película de los años 80 llamada Los santos inocentes, para mí una obra maestra del realismo de la época (podría ser tranquilamente un documental), en la que se retrata la dura vida de la postguerra, pero sobretodo, el pensar y el sentir de mucha gente de la España rural en esa época. Esas gentes infinitamente trabajadoras, resignadas, analfabetas, sencillas y generosas. La cultura del silencio que dice el educador brasileño Paulo Freire. La dependencia de sus vidas de los terratenientes, de los poderosos. La dignidad inconmensurable de los pobres que tratan de aplastar los ricos sin conseguirlo. Yo vengo de ese escenario, me he criado con esas buenas gentes, he conocido a esos “señoritos”, (ese tratamiento siempre precedía a su nombre de pila). Cuando miro atrás veo con tristeza cómo la tremenda honradez de ese pueblo no pudo con el egoísmo explotador de los señores. Me duele ver el pensamiento feudal aún instalado entre buena parte de esas gentes. Porque los señoritos han cambiado de traje, de métodos, de estrategias. Todo se ha modernizado, se cambió el campo por los ordenadores, los rebaños por buenos coches, el calor de la lumbre y la luz de carburo por pantallas de plasma. Sí Habanera, ahora todo es moderno en muchas vidas en las que aún se tolera (o lo que es peor, se ve normal) la explotación laboral, las diferencias de clase, el abuso del poder o la corrupción.

Le decía que me chocó la diferente mirada histórica que encontré al llegar. Aquí mucha gente  hablaba de la guerra desde otra óptica, no valoraba la situación como buena, añoraban piezas elementales e íntimas de su cultura (por ejemplo, su idioma) que les habían ido quitando por el camino franquista. Y esas piezas eran parte de ellos, de sus antepasados, de su historia y de su vida. No se resignaban en absoluto a darlas por perdidas, luchaban calladamente por recuperarlas, por mantenerlas vivas o por aumentarlas. Para mí era extraño que con las personas que me relacionaba, casi en cada casa había algún familiar mayor que hablaba de la república, de cómo se perdió, de sus muertos no recuperados, de sus parientes en el exilio. Yo no estaba acostumbrada a mirar la historia desde el otro lado. ¿Y sabe qué creo? Que este traslado fue un regalo de la vida. He tenido la oportunidad de conocer a fondo esta tierra, de comprenderla y de aprender a quererla, de, sin renunciar a nada, apropiármela ya para siempre. De ampliar mi mirada, de decir te amo en otra lengua, de sentir las injusticias y encontrar gentes dispuestas a luchar por ellas, de entender el orgullo de pertenencia a una historia pero con planes de construir un futuro distinto.





Pienso que cuando en una movilización ciudadana ves a miles y miles de nietos, padres y abuelos de la mano, cantando las mismas proclamas y reivindicando los mismos fines, quizás hay que leer atentamente la escena: entender bien que esos anhelos ya vienen de lejos, que se han transmitido pacientemente, con un gran convencimiento en el progreso de la historia y que el afán para conseguirlos sigue vivo y seguirá en el futuro. Y me temo que desde el estado español están haciendo una lectura simplista y sesgada. Los barrotes de las cárceles no pueden retener las ideas.

Quiero contarle también que ante esta praxis fascista con que nos obsequia el gobierno español, han surgido algunas respuestas ciudadanas en todos los pueblos del estado que la repudian. Mediáticamente ocultadas, para vergüenza de un estado europeo de un siglo XXI que parece que no quiere hacer camino al andar, pero ahí están. Tal vez tampoco se está dando su justa lectura, porque todas estas personas también proclaman un futuro que no interesa al poder. Se han despertado conciencias socialmente dormidas, y eso tiene una fuerza increíble. Ya ve, Habanera cómo a pesar de los disparates que andamos viviendo la historia no se detiene, por más que algunos lo intenten, y esos “futuros” de que le hablo avanzarán, probablemente lentos, pero inexorables.

Como usted bien decía, a  veces los huracanes  también dejan esperanzas.

Ahí le mando un ciclón de abrazos, para que temblemos un poquito, pero de emociones.

Vicentita



(*)Tengo algo que contarte. Correspondencia entre dos mujeres es una relación epistolar entre una mujer de La Habana y otra de Salt (Girona). La publicación de estas cartas se realiza con el permiso de ellas mismas que han confiando en La Guerrilla Comunicacional su publicación.

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Prólogo: Prólogo


Carta 1ª: Carta nº 1


jueves, 16 de noviembre de 2017

TENGO ALGO QUE CONTARTE (21)

Correspondencia entre dos mujeres.



La Habana, jueves 16 de noviembre de 2017



DOLOR Y ESPERANZA CON NOMBRE DE MUJER, HURACÁN IRMA


Amiga mía, 

Largo tiempo sin conversar contigo, deseos no me han faltado, ni tampoco excusas, porque ciertamente han sido meses de intensa actividad y de acontecimientos importantes para mi país. No obstante, amiga mía, nada de ello me ocupan en estas líneas.

Por estos días se cumplen dos meses  del paso del huracán Irma por la costa norte de Cuba. Previo, durante y después, los rostros de la gente, otrora alegre y con brillo en los ojos, se fueron tornando tristes y con obvias señales de cansancio y de honda preocupación. Irma puso a la población, a las fuerzas del orden y de la defensa civil en vilo desde que nació en lejanas aguas de los pequeñas islas que conforman el Caribe insular. La preocupación y las medidas de aseguramiento de las vidas y de los bienes materiales fueron acelerándose desde una semana antes cuando la tormenta inicial alcanzó la peligrosa categoría cinco en la escala Simpson. Para ese entonces los vientos alcanzaban la amenazante velocidad de cerca de 300 km/hora. Era un monstruo lo que se venía encima del archipiélago cubano. 

A su paso, Irma ya había arrasado con la isla de Antigua y a sus habitantes el gobierno de la otrora Antigua y Barbudas, tuvo que trasladarlos a Barbudas. Más tarde, igual suerte, corrió Dominica y otras pequeñas islas del Caribe oriental. Así fue dejando un rastro de dolor y pena, mientras se acortaban las distancias en dirección a Puerto Rico, República Dominicana, Haití y Cuba.


El inicio del curso escolar en Cuba fue el lunes 4 de Septiembre y como todos los años tuvo lugar la apertura con un número importante de escuelas y universidades restauradas y con una base de estudio renovada. Sin embargo para el viernes 8 se cancelaban las clases y los estudiantes de la enseñanza pre universitaria y universitaria se unían a los profesores para tomar las medidas de resguardo y protección de los inmuebles y a los becados se les daba salida para sus hogares. En general, a lo largo y ancho del país se emprendieron importantes acciones para preservar lo más importante: las vidas humanas. Muchas de las escuelas y albergues estudiantiles que contaban con condiciones constructivas imbatibles fueron refugio para los habitantes costeros o para aquellos que residían en zonas de alto riesgos. 

Los partes meteorológicos coincidían en apuntar que el ojo del huracán Irma no entraría a Cuba sino que la bordearía por la costa norte hasta que girara al noroeste. Pero, aun así, los vientos de la periferia tocaron suelo cubano y el mar penetró con olas de hasta 10 metros. Fueron días muy tensos. La población vivió paso a paso la trayectoria de un episodio más de la naturaleza irreverente.


Sentada hoy en mi pequeña terraza contemplaba mis framboyanes*(1) ennegrecidos, con más de la mitad de sus vigorosas ramas en el piso, sin flores y sin pájaros que canten. Por el frente de la casa los árboles también descansaban en el suelo y la hierba de los suelos cambió del color verde intenso a un negro cenizo, tal y como si hubieran sido víctimas de un implacable fuego. 

Paseándome por esos egoístas pensamientos me di cuenta que era privilegiada. Las paredes de mi casa y las del entorno estaban intactas. Estaba en mi hogar, en mi reparto, con familia y vecinos sufriendo el apagón generalizado en el país, pero finalmente en nuestras casas, seguros y tranquilos. Y fue entonces cuando más dolor y solidaridad sentí por los miles de desplazados de sus viviendas, por aquellas familias que cuando regresaron a sus hogares, los vientos y las fuerzas del agua implacables les había llevado el techo o las paredes , o las paredes y techos, y los efectos electrodomésticos y los modestos muebles que habían logrado recuperar del paso del  anterior ciclón.

Irma estuvo batiendo sobre Cuba durante 72 largas horas hasta que giró en dirección a la Florida. Afectó a 12 provincias, cambió en esas horas la escenografía geográfica. Se paseó por los cayos paradisíacos del norte de Camagüey, Santa Clara y Caibarién, después de golpear a las costas de la majestuosa ciudad de los parques, Holguín, y su playa de arenas blancas, Guardalavaca, y a la ciudad blanca de Gíbara. Dañó a las instalaciones turísticas enclavadas al norte y al deslumbrante cayerío de esas provincias, fuente de ingresos importantes para el sostenimiento de una economía en recuperación.


En la bella capital habanera el mar entró con fuerza y avanzó en tierra a lugares que nunca había llegado. A su paso afectó miles de viviendas, monumentos nacionales, centros de trabajo, negocios particulares. Levantó calles, dañó zonas del sofá más largo del mundo, el muro del Malecón habanero, y socavó sus cimientos haciéndole intransitable para autos y peatones. Las olas sobrepasaron con creces la altura de la Farola del Morro y una imagen televisiva dio cuenta que la ilustre Giraldilla, esa dama bella, señorial, esculpida con ojos enamorados que nos enamora a todos en nuestro andar, colocada en la cúpula del Castillo de la Real Fuerza y que gira al compás de los vientos había inclinado su torso. Su mensaje simbólico nos acrecentó la pesadumbre y a la vez movilizó la conciencia colectiva.

El emblemático pueblecito de Cojímar, donde el afamado autor norteamericano Hemingway se inspiró para escribir El Hombre y el Mar, perdió su fisonomía al desplomarse el muro de su maleconcito y la Calle Real por la fuerza de las olas, junto al derribo de viviendas y los pegueños negocios de gastronomía que ambientaba ese pictórico lugar.

Irma dañó severamente varias centrales de generación eléctrica y las interconexiones entre estas y las plantas eléctricas haciendo inhabilitar el sistema eléctrico nacional. El colapso del sistema eléctrico afectó severamente la distribución de agua potable por lo que se sufrió en diferentes medidas la falta de esos dos importantes recursos para la vida normal.


Las medidas asumidas por la defensa civil con la colaboración de la población, de los organismos de la administración del estado y las organizaciones de trabajadores, campesinos y estudiantes pudieron aminorar en algo los efectos del brutal impacto de la fuerza destructiva de Irma, pero los daños dejados son inmensos y por vez primera en muchas décadas se reportó la pérdida de 10 vidas humanas, algunas de ellas por incumplir las medidas preventivas, pero pérdidas dolorosas al fin.

Un dato increíble es que los tres viaductos de La Habana fueron cubiertos por el mar, al punto que en el túnel de Línea, una de las más importantes arterias capitalinas, algunos jóvenes se bañaron y disfrutaron irresponsablemente de sus aguas como si fuera una piscina de goce turístico.

Se han reportado serios impactos en los sistema viales, ejemplo en tramos de la Vía Blanca que conecta Habana-Matanzas y Matanzas Varadero, así como el derribo de puentes. Otros sectores como la educación, la agricultura cañera y no cañera sufrieron pérdidas cuantiosas. También fue severamente dañada  la producción de arroz, el plátano, la avicultura y el café, por lo que se trabaja aceleradamente en la producción de cultivos de ciclos cortos para aminorar la escaseces que se  prevén. 


En medio del dolor, la tristeza, la oscuridad y la impotencia que nos producía  la fuerza devastadora de la naturaleza se fue gestando un huracán de solidaridad que pronto convirtió esos sentimientos en una fuerza generadora de soluciones. Antes, durante y después, la defensa civil trabajó muy estrechamente con el ejército y los órganos de gobierno territoriales y en la etapa recuperativa la mayor parte de los hombres y mujeres de todo el país se entrelazaron en un esfuerzo descomunal por rescatar la normalidad en los sectores más estratégicos y apoyar a la gente a recuperar lo que se pudiera recuperar y apoyar emocional y materialmente a todos los damnificados. 

Tuve el privilegio de tener  agua y luz a los tres días, y como he debido acuartelarme en mi barriada por falta de vía para llegar a La Habana, me di cuenta por las imágenes de la televisión que era evidente que nadie iba a quedar desamparado y que se estaban movilizando todos los recursos para restablecer la electricidad, los viales, las comunicaciones y sobre todo para apoyar a las familias más dañadas.


Paulatinamente retornó el brillo en las miradas antes opacas por el dolor. La esperanza se abría camino. La esperanza recuperada no era sólo una actitud emocional, sino que estaba avalada por lo que se iba resolviendo, lo que retornaba a la normalidad y por la decisiones muy certeras del gobierno de asumir con el presupuesto del estado el 50% de los gastos de los materiales de la construcción para reparar las casas de las familias afectadas, entre otras muchas acciones gubernamentales. Más tarde salió otra resolución que anunciaba que los gobiernos locales asumían la tarea de identificar a aquellas familias que no contaban con los recursos necesarios para asumir la restauración de su vivienda y para esos casos el presupuesto del estado cubriría el total de los costos.


A los 10 días de despedirse de los cubanos la feroz Irma, casi el 100% de la producción energética estuvo recuperada, las calles y avenidas limpias y los árboles destruidos recogidos. 

Hoy se continúa trabajando con vigor sobretodo para reconstruir las viviendas dañadas y derribadas por el huracán. Los estudiantes, todos, ya están en su pupitres, y se recupera la industria y la agricultura para que no se produzcan vacíos en los suministros alimenticios a la población.

Los cubanos no estuvimos solos en esa terrible contienda. Se recibió ayuda de muchos países y ánimos y fuerzas de muchos otros.

También tuvimos la inmensa alegría de apoyar con médicos y linieros*(2) eléctricos a la Puerto Rico olvidada por su gobierno norteamericano y a otros hermanos caribeños.

La esperanza se instaló con amplios y fortalecidos brazos, con la certeza que nadie quedará ni olvidado, ni desamparado.

Envuelta de esa esperanza te hago llegar un fuerte abrazo.

La Habanera.


(*)
1.- El flamboyán o framboyán (del francés flamboyant), cuyo nombre científico es Delonix regia. Esta planta muy apreciada en jardinería por su espectacular floración de color rojo intenso, ha sido difundida por jardines de los trópicos y zonas subtropicales de todo el mundo. Sus flores de color rojo intenso, colgantes sobre pedúnculo de 5 a 7 cm de longitud

2.- Linieros. Trabajadores de la compañía eléctrica cubana que se encargan de la instalación del tendido eléctrico por las calles.


(*)Tengo algo que contarte. Correspondencia entre dos mujeres es una relación epistolar entre una mujer de La Habana y otra de Salt (Girona). La publicación de estas cartas se realiza con el permiso de ellas mismas que han confiando en La Guerrilla Comunicacional su publicación.

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